| Mi padre no fue un gran hombre. Mi padre se llamaba Ricardo. Era hijo de Crescencio y de Carmen. Fue hermano de Gonzalo, Ernestina y de Aurelia. Fue el marido de Blanca Rosa. Fue el padre de Rosa, Alejandra Guadalupe Salome y de mí. Era el abuelo de María Isabel y de Sergio Cuando murió.hace23años, tenía solo 58 años. Mi padre no fue un gran hombre. Pero hacía la más sabrosa nieve de limón que jamás probé. Nos los preparaba cada domingo a mis hermanas y a mí, cuando íbamos a la casa de la abuela, y nos lo servía con unos enormes barquillos. Mi padre no fue un gran hombre. Pero contaba historias como nadie. El mundo que el describía era grande, hermoso y apasionante, yo no quería ir a dormir sin antes escuchar la plática de mi padre. Mi padre no fue un gran hombre. Pero llenó de libros nuestra casa de la infancia y los dejó absolutamente a nuestro alcance. Nunca dijo ‘ese libro no es para ti’. Y así aprendimos a amar la lectura desde chicos. Todavía hoy leo como entonces, como él. Con voracidad, con desorden, con placer. Mi casa está llena de libros, las bibliotecas son los muebles principales. Mi padre no fue un gran hombre. Pero a los 48 años aprendió a hacer figuras de madera tallada, con sus dedos agarrotados, aun conservo una, y recuerdo con que esfuerzo y esmero concluía cada una. Mi padre no fue un gran hombre. Pero cuando yo tenía 10 años me llevo a conocer la facultad de Veterinaria en el DF, con asombro pude ver cuanta gente saludaba a mi padre, nunca he encontrado el secreto para hacer tantos amigos. Mi padre no fue un gran hombre. Pero nos llevaba cada domingo a escuchar misa a diferentes iglesias, conocimos muchos pueblos, decenas o cientos, y siempre , en todos lados encontraba a gente amiga que lo saludaba con respeto. Mi padre no fue un gran hombre. Pero una tarde de mi adolescencia, en la trastienda de la farmacia que él y mi madre tenían en Puebla, me explicó cómo se hacían los niños. Yo ya sabía, pero me fascinó su explicación. Mi padre no fue un gran hombre. Pero un día, cuando cumplí doce años, me regalo un motor a escala, aun recuerdo con detalle cómo me explico su funcionamiento, y la mayor parte me ayudo a armarlo. Mi padre no fue un gran hombre. Pero cuando me hacia un cariño, tenía las manos tibias; y cuando me daba un beso, tenía los labios suaves y húmedos. Mi padre no fue un gran hombre. Pero quien se acercaba a él para resolver un problema, sabía que iba a ser resuelto. Aun recuerdo las largas noches atendiendo partos distócicos en vacas o en cerdas. Recuerdo claramente como regresaba al auto sonriendo porque logro salvar el patrimonio de una familia de campo. Mi padre no fue un gran hombre. Me enseñó a manejar, y fue lo bastante confiado como para dejar las llaves del auto a mi alcance, de manera que una siesta las agarré, subí al Chevrolet C/30 amarillo y debuté por mi cuenta paseando durante dos horas, maravillado de que semejante artefacto respondiera a mis movimientos. Cuando se lo conté, mi padre sonrió casi complacido, casi aliviado. Mi padre no fue un gran hombre. Pero gano la confianza de miles de gentes de campo que veían en él alguien capaz de tratarles con cortesía y respeto . Mi padre no fue un gran hombre. Pero, me sostuvo en mi bicicleta y no me soltó hasta que pude mantener el equilibrio por mí mismo. Y yo sabía que no me iba a dejar caer. Mi padre no fue un gran hombre. Pero lagrimeaba de orgullo cuando me presentaba a mí y decía ‘Este es mi hijo’. Mi padre no fue un gran hombre. Pero nadie sabía declamar como el a Rubén Darío a Gabriela Mistral y a Bécquer como él. Y nadie tuvo su paciencia para enseñarme una y otra vez, siempre con el mismo entusiasmo, alguna poesía cada siesta y cada noche de mi niñez temprana. Mi padre no fue un gran hombre. Pero siempre era capaz de poner inyecciones como nadie, sin que sintieras ni el pinchazo ni el dolor. Muchas veces preferí inyecciones a otro remedio, porque sabía que estaba él para ponerlas. Mi padre no fue un gran hombre. Pero descubría siempre los mejores chocolates y compraba siempre el mejor pan. Mi padre no fue un gran hombre. Pero hasta el último domingo de su vida leyó el diario de pe a pa y era un interlocutor informado y apasionado de los sucesos del mundo y de la vida. Mi padre no fue un gran hombre. Pero amaba el cine y las películas y nos enseñó a amarlas junto a él; nos llevaba a las matinés del cine Puebla y a los estrenos del cinema La Paz, del Guerrero. Disfrutaba como un chico de las buenas películas Mi padre no fue un gran hombre. Pero era el mejor público para contarle un chiste. No había que hacer grandes esfuerzos narrativos, él se descomponía de risa por el sólo hecho de saber que era un chiste. Mi padre no fue un gran hombre. Pero cada vez que tuvo oportunidad nos llevaba a escuchar conciertos, compraba discos y comentaba de música. Mi padre no fue un gran hombre. Pero tenía la letra más bella y firme que yo conozca. Me fascinaba ver cuando escribía cartas, cuando firmaba boletines o cuando hacía los discursos que después leía en las reuniones del Club Rotario. yo observaba hipnotizado cómo iba surgiendo sobre el papel el dibujo de su caligrafía y cómo él mismo disfrutaba mientras su mano cobraba velocidad, calor e inspiración. Mi padre no fue un gran hombre, pero nadie como el para improvisar un discurso frente a grandes personalidades, aunque fuese el mismísimo presidente de la república. Mi padre no fue un gran hombre. Pero me enseñó, con sus actos, que un hombre esta obligado a ser justo, incluso cundo puede darse el lujo de no serlo.. Mi padre no fue un gran hombre. Pero supo despedirse antes de partir. Antes de dejarlo en casa , luego de visitar catedral, alcanzó a gritarme antes de subir al auto…” Abrigate!, si mueres tu , quien cuidara de tu hijo?” Mi padre no fue un gran hombre. Pero enfrentó a la muerte entero y vivo. Peleó con sabiduría, conocedor de que la batalla sería posible mientras hubiera equivalencia. Cuando sintió que ya estaba, que había hecho lo suyo, que las reglas de juego habían dejado de ser parejas, dijo basta. No lo dijo como un derrotado. Había comido una porción de las grandes ( como a él le gustaban) de la vida; su último año y medio había sido de placer, de reivindicación y de buena vida. Entonces decidió que estaba a punto y murió. En su muerte, fue un modelo. Y no es poca cosa. “Vida nada me debes” Mi padre no fue un gran hombre. Pero murió como un señor. Sin degradarse, sin deterioro, sin corromperse, como una persona íntegra y consciente. No huyó, no tuvo miedo, llegó vivo a su muerte. Y cuando lo vimos, antes de ocupar su cajón, su rostro era plácido, pacífico, como quien sueña sueños íntimos y felices o como quien observa deslumbrado algo que lo hará feliz pero de lo que no quiere hablar. Era, en ese momento y en ese lugar, en su propia cama, nada menos, un viejo hermoso y sereno. Así nos despidió. Soltándose, soltándonos. Mi padre no fue un gran hombre. Pero fue honesto. Mi padre no fue un gran hombre. Pero fue amoroso. Mi padre no fue un gran hombre. No como se entiende actualmente, no fue un soberbio político, no despachó en enormes escritorios de grandes oficinas, No emitió órdenes tajantes que pusieran a temblar a cientos. Y no importa. Esos grandes hombres ocupan, a veces, demasiado lugar. Asfixian. Y son acreedores de deudas que nos hacen la vida más pesada. Visto así, por suerte, mi padre no fue un gran hombre. Mi padre fue Medico Veterinario, pastor mucho antes de eso, criador de abejas, hombre de campo, hombre de amplia cultura e ideales grandes, padre y esposo amoroso, hombre integro y ser humano ante todo, indígena lleno de dignidad y de valores, admirador y asombrado espectador de la vida y del mundo . En muchas cosas fue sólo un hombre. Pero más allá de todo fue algo más difícil y más importante. Mi padre fue un muy buen hombre, fue un padre de oro. Agradezco eso. Gracias, papá, por tu vida… |
consejos para mis hijos.
Debo reconocer que estas lìneas no son idea mìa, hoy dìa son parte del conocimiento popular y las lleguè a leer allà hace muchos años por primera vez, en un SELECCIONES de 1964, bajo el tìtulo de "consejos para mi hijo" a fin de cuentas, resulta un breve compendio de consejos bàsicos y cotidianos. no los considero la biblia de nuestra conducta, pero sì una serie de hàbitos que nos ayudaràn a vivir con menos complicaciones. Dale a las personas mucho más de lo que esperan, y ¡hazlo alegremente!. Apréndete de memoria tu poesía favorita. En la vida, los resultados que obtengas, siempre seràn fruto de la disciplina y el trabajo No creas todo lo que escuches, ni gastes todo lo que tienes, ni duermas cuanto quieras. Cuando digas "Te amo"; siéntelo de veras. Cuando digas "Lo siento"; mira a la persona a los ojos. Conoce BIEN a tu novia al menos seis meses antes de casarte. cuando sea tu novia tràtala con inteligencia, cuando sea tu esposa, tràtala con amor infini...
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